Nota Biográfica

sandra criadoNací en Diciembre de 1961 en Santiago de Compostela. Hija de artista, mi infancia transcurrió entre óleos, lienzos y pinceles. Como quiera que apuntaba maneras de ser yo, la segunda de los cuatro hermanos, la destinada a seguir los pasos de mi padre, desde muy niña me gustaba verle pintar, lavarle los pinceles, curiosear entre sus materiales y herramientas. Incluso fui atreviéndome, poco a poco, a opinar sobre su trabajo, le hacia sugerencias que él escuchaba de buen grado, lo cual suponía una gran satisfacción para mi…
A principio de los 80 me trasladé a Madrid para estudiar Bellas Artes en la Escuela Superior de San Fernando, donde me licencié por la rama de Diseño.

Casi sin darme cuenta, descubrí que diseñar joyas que yo misma elaboraba a mano eran un buen modo de conciliar mis conocimientos académicos y mi vena creativa.

Con mi primera Colección fui seleccionada para participar en el Salón de Jóvenes diseñadores de la Feria de Joyería de Mahón. Posteriormente conseguí una beca para realizar practicas en el taller del escultor Miguel Ortiz Berrocal, en Verona, Italia.

Mas tardé mi vida profesional pego un giro, cuando decidí matricularme en la Escuela Oficial de Restauración, después de un tiempo viviendo en E.E.U.U. donde, por accidente del destino, mantuve un estrecho contacto con el mundo del mueble y el interiorismo. De manera que, a mi regreso a España monté taller y durante un largo periodo de tiempo trabajé como profesional de la restauración de antigüedades. A esta etapa debo, en gran medida, mi destreza manual. Sin duda son habilidades que nacen con uno, pero la mano necesita ser ejercitada para mantenerse en forma y explorar nuevas posibilidades al dictado de la creatividad.

A finales de los 90, vi la necesidad de ir más allá y encontrar una forma de expresarme que me conectara más directamente con la persona. Sentí que había un amplio campo de posibilidades en el sector de la joyería y que yo podía aportar algo. Por esa razón, retomé mi contacto el mundo de las gemas, y continué estudiando, investigando y adaptando los conocimientos de mi faceta como restauradora – etapa que supuso una auténtica escuela en el tratamiento de materiales de muy diversa naturaleza,  así como de técnicas – e incorporando nuevos modos de elaboración manual.

En el año 2004 presenté en Madrid mi primera colección a un exclusivo grupo de clientes,  y desde entonces, dos veces al año,  expongo mis últimas creaciones en galerías y espacios públicos.

Defino mis diseños como el resultado de un trabajo manual que me permite crear mi propio lenguaje de expresión artística.